El clásico de los clásicos. Si hay un mate que representa el ritual que buscamos en La Cebada, es este: el Criollo Pulido, el más rendidor por excelencia y uno de los mejores en relación precio-calidad. Simple, noble y confiable — hace una espuma hermosa y aguanta mate tras mate sin lavarse. El primero que todo matero debería tener.
